Cómo leer la Biblia cada día
El mayor obstáculo para leer la Biblia con regularidad no es la falta de tiempo sino la falta de expectativa. Cuando abrimos las Escrituras esperando escuchar a Dios, la lectura se transforma de tarea en encuentro.
Un buen punto de partida es elegir un libro breve y narrativo, como el Evangelio de Marcos, y leerlo completo antes de saltar entre capítulos. La coherencia del texto se entiende mejor cuando se lee en contexto, no como versículos aislados.
Tres preguntas sencillas pueden guiar tu lectura diaria: ¿Qué dice este texto sobre quién es Dios? ¿Qué dice sobre cómo debo vivir? ¿Hay algo aquí por lo que deba orar hoy? Con estas preguntas, incluso diez minutos al día se vuelven transformadores.